martes, 10 de febrero de 2009

Bebe y goza.



"Bebe y goza, porque cuando estés muerto serás así."
Heródoto.

Puesto que la naturaleza ha querido que muramos, saciémonos de vivir. Abandonemos la vida con la satisfacción de saber que hemos aprovechado al máximo del primero al último de nuestros días. Que nada nos detenga hasta el último, y definitivo, choque de trenes.
Desaparezca, pues, el dolor, difuminado en la eterna falta de sensaciones. Desacralicemos todas nuestras ideas y aspiraciones, ya que son de un tamaño mayor que nosotros mismos. Lo que hoy creemos controlar, mañana nos desborda. Despreciemos el lujo y las apariencias; pertenecen al mundo de los vivos en el cual estamos simplemente de paso, de transito hacia la nada.
Subete a unos patines, implánta silicona a tu ego. Respirar, correr, sí, pero no con el objetivo de llegar a alguna parte. Nuestra única aspiración es vivir y, mientras vivimos, nuestra única meta es colmar nuestros deseos. Elijamos por nosotros mismos la forma de vida que más se ajuste a nuestro ser. Tomemos como modelo a todos aquellos sabios que nos han recordado que lo único que poseemos es el aquí y el ahora. La nada ha decidido que nos convirtamos en carne.
Defendámonos de aquellos que nos quieren acuchillar con sus falsas profecias. de aquellos que dicen saber de nuestra vida más que nosotros mismos. Abominemos a todos los que empiezan su discurso con la dichosa frase "si yo fuera tu..." Mientras vives nada es más grande que tu, el poder es simple apariencia y debes aborrecer las apariencias.
Goza, y procura el goce del prójimo como el tuyo mismo.

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