martes, 5 de mayo de 2009

Michel Onfray y Epicuro.

Este es tan sólo un extracto de lo que Michel Onfray nos dice de las enseñanzas del maestro Epicuro en su libro Las sabidurías de la antigüedad, primera parte de una obra en seis volúmenes titulada Contrahistoria de la filosofía.

“El filósofo no produce conceptos o pensamientos por el placer de verlos funcionar correctamente, como un mecanismo inteligente y bien aceitado, sino que tiende a la materialización, a la producción de efectos concretos en una vida completamente real, la de todos los días.”

“La vida vale menos por la cantidad que por la calidad. Breve pero intensa y filosófica, tiene más consistencia que larga e ingenua. Vivir bien conduce a morir bien. Y la tarea del filósofo no reside tanto en parasitar su vida cotidiana con la pulsión de la muerte como en organizar una perpetua celebración de la pulsión de la vida.”

“En realidad los dioses funcionan a la manera de un ideal de la razón kantiana: modelos para conducir la meditación y la acción epicureas. Exentos de dolores, bienaventurados, impasibles, autosuficientes, autónomos, indiferentes respecto de todo lo que no sea ellos mismos, desprovistos de pasiones, invitan a los hombres a ocuparse de ellos al tiempo que se desatienden absolutamente de su porvenir y su destino.”

“Una vez lograda la excelencia hedonista, una vez que el contrato hedonista ha hecho posible la comunidad, su sello es la amistad. Entre amigos, el aliento de los dioses pasa y distribuye la dicha de los placeres de la ausencia de perturbación, pero también del goce de estar juntos. La dulzura, virtud cardinal en epicuro, alcanza entonces su plenitud: voluntad de alegría para dos, interes bien entendido y prodigalidad afectiva compartida, capital de una fuerza incalculable, reducción de la soledad solipsista en que vive todo el mundo. El valor de la amistad reside en las magnificas potencialidades que supone.”

“No se vive una vida filosófica en solitario, ni tampoco en cualquier compañía.”

martes, 28 de abril de 2009

La noche de los cristales rotos.

Formaba parte de la facción gris, en un lenguaje postmoderno empresarial era un perfil bajo o, para que podamos entendernos, uno más del montón. ¿Del montón de qué?

El que tu no me sonrieras era tan solo una pequeña muestra de lo que te estoy contando.

La última vez que nos vimos me dije, en voz muy baja, para que tu no me oyeras, “prometo cambiar.” Y el cambio no llegó hasta bastante más tarde cuando, de repente, un día comencé a soñar.

El sueño era algo muy sencillo, simplemente consistía en despojarse de todo y correr libre y respirar hondo y gozar de la desnudez. Y, como se trataba de un sueño, no me quedó otro remedio que hacer caso de sus preceptos: y me despojé de todo y corrí libre y respiré hondo y gozé de mi desnudez.

Abandoné todos los dogmas, dije “bye bye” a Dios… La última vez que le ví estaba tomando un transatlantico, rumbo a América, la tierra de las oportunidades. Marchaba con un buen montón de equipaje, señal de que tenía pensado no volver más por aquí. Ni él ni yo echamos ninguna lágrima.

Me miré en el espejo y cogí una espátula y comencé a rayar su superficie, primero con simples rayones y más tarde con palabras que, poco a poco, fueron juntandose hasta formar frases con algún significado que yo no conocía, pero intuía. Finalmente me di cuenta de que lo de menos eran las palabras, entonces cogí el espejo, arrojándolo contra el suelo al tiempo que gritaba “¡¡jamás volveré a hacer caso de ningún reflejo!!”

Los vecinos de abajo, alertados por el ruido de los cristales rotos y por mi grito, amenazaron con avisar a la policia. Decidí entonces desconfiar de todas aquellas voces que, sin aviso previo, interrumpian la tranquilidad de mis cuatro paredes y, por añadidura, de aquellas que se valían de artefactos amplificados para lanzar sus mensajes.

Salí a la calle, a unos pocos metros me encontré con centenares de personas que hacían cola, se parecían en exceso a mí. Hablaban un idioma que yo apenas conocía, tampoco me molesté mucho por entender. Seguí adelante, sin otra meta que llegar a los confines de la ciudad y adentrarme en los bosques donde había leido, hacía tiempo, que habitaban unos seres cuya única habilidad en la vida consistía en vivir.

Aprendí a caminar erguido. Sembré y recogí. Dejé de perseguir a las sombras y aprendí a amaestrar a las fieras. Muchas veces simplemente bastaba con dar las gracias al sol y al agua para sentirse aliviado.

viernes, 17 de abril de 2009

La sombra.



Para que exista el volúmen es necesario tanto las sombras como la luz. Las sombras están ahí, siempre presentes, aunque pocas veces les prestemos la atención que se merecen. Es más, a la sombra muchas veces se le asocia una idea negativa, provoca temor y rechazo. Se desconfia de las personas que elijen vivir a la sombra. También se emplea la expresión “pasar unos años a la sombra” como sinónimo de cumplir condena en una prisión.
Pero, objetivamente, ¿qué hay de malo en la sombra? Nada, pues sin sombra no podría existir la luz.

No podríamos vivir en un mundo sin sombras: seríamos incapaces de distinguir el contorno de los objetos, chocaríamos continuamente los unos con los otros.

¿A qué se debe, pues, ese temor a la sombra?

Es cierto que las sombras nos intimidan, pero al mismo tiempo nos atraen. Deseamos saber que se puede esconder tras la sombra. Cerciorarnos de que ese miedo hacia lo desconocido, hacia lo que se oculta, es infundado y no obedece a nada objetivo, a nada real.

La sombra provoca incertidumbre, la incertidumbre se opone a la verdad. Y al igual que a la sombra a la incertidumbre también se le presta poca atención. También goza de mala prensa, su compañía es poco aconsejable.

Pero, del mismo modo que acudimos a la sombra cuando el sol nos ciega… ¿Porqué no acudir a la incertidumbre cuando la verdad nos ciegue?

Es tan falso, y tan inhospito, el mundo sin sombras como el conocimiento sin incertidumbre…

La luz, la claridad, nos guía, nos muestra El Camino. Pero en realidad ese Camino no es más que uno de los muchos posibles. Lo mismo ocurre con El Camino de la verdad, si sólo hacemos caso a aquello que se nos muestra como lo verdadero, en realidad lo único que estamos haciendo es quedarnos con una pequeñísima porcion de lo existente. Lo que se muestra a primera vista, es lo más evidente. Pero no siempre la verdad es lo evidente.

La incertidumbre es tan cierta como la certeza.



miércoles, 8 de abril de 2009

Electricity.


Casi diez años después me vuelvo a encontrar con esta frase, entresacada del Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones de Raoul Vaneigem.

"Ningún problema más importante para mí como el que plantea a lo largo del día la dificultad en inventar una pasión, en realizar un deseo, en construir un sueño como se construye en mi espíritu, por la noche. Mis gestos inacabados me obsesionan y no el porvenir de la raza humana, ni el estado del mundo en el año 2000, ni el futuro condicional, ni los ratones limpiadores de lo abstracto. ¡Si escribo, no es como se suele decir, "para los demás", ni para exorciz
arme de sus fantasmas! Enlazo una palabra con otra para salir del aislamiento, del que será preciso que los otros me saquen. Escribo por impaciencia y con impaciencia. Para vivir sin tiempo muerto. Sólo quiero saber de los demás lo que me concierne. Tienen que cuidarse de mí como yo me cuido de ellos. Nuestro proyecto es común. Está fuera de cuestión que el proyecto común se base en una reducción del individuo. No hay ninguna castración más o menos válida. La violencia apolítica de las jóvenes generaciones, su desprecio por las estanterías a precio único de la cultura, del arte, de la ideología; está confirmada por los hechos: la realización individual será obra del "cada uno para sí" entendido colectivamente. Y de manera radical."

Pura electricidad.

miércoles, 1 de abril de 2009

La letra con sangre entra.


El Estado también enseña a palos.
Cuando un grupo de gente no comprende que toda ley, decreto, plan, medida, etc. que sale de un poder, no se sabe bien cual, tiene por objeto mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, no se sabe bien cómo, es entonces cuando el Estado recurre a la violencia.
Allí donde la propaganda ideológica falla aparecen las fuerzas del orden (político, democrático, capitalista, burgués, usese el adjetivo que más convenga) a poner ídem.
Todo lo anecdótico puede ser discutido, pero hay dos principios elementales que son innegociables: el poder jerarquizado y la propiedad privada. Cualquier movimiento que cuestione esos dos principios será marginado, ridiculizado, caricaturizado, controlado, acusado de terrorismo y, finalmente, aplastado.
La noche se presenta tranquila, aunque los helicópteros sobrevuelen constantemente sobre nuestras cabezas. El mensaje es claro: “No voleis demasiado alto, os estamos vigilando y, en cualquier momento os podemos cortar las alas. No alceis excesivamente la voz, respetad el sueño de los que han elegido vivir dormidos. Vosotros sabeis de nuestras mentiras, pero también de nuestra fuerza. No nos molesteis y no sereis molestados. Sigan el camino, hagan caso de nuestras indicaciones y no exijan más de lo que estamos dispuestos a darles.”

miércoles, 25 de marzo de 2009

¡¡Exclamación!!

¡Qué emoción provoca experimentar aquellos gestos auténticos que nos recuerdan, aunque sea durante un pequeño instante, que no estamos sólos, que el aislamiento no es aún completo!

domingo, 8 de marzo de 2009

Henry Miller.


Continuamos con una sección que bien podríamos denominar "citas que deberían ser célebres".
Hoy le toca el turno a Henry Miller que, entre polvo y polvo, aun tuvo tiempo para plasmar por escrito lecciones acerca de cómo vivir.
Una pildora de epicureismo y filosofía oriental extraida del Sexus.

"Cuando cesa el dolor, la vida parece espléndida, aun sin dinero ni amigos ni ambiciones elevadas. Simplemente respirar con facilidad, caminar sin un espasmo o una punzada repentinos. Entonces los cisnes son muy bellos; los árboles también. Hasta los automóviles. La vida se desliza sobre patines de ruedas; la tierra está grávida y produce constantemente nuevos campos de espacio magnético. ¡Ved como inclina el viento las menudas briznas de hierba! Cada brizna es sensible; todo responde. Si la propia tierra sintiera dolor, no podríamos hacer nada para remediarlo. Los planetas nunca tienen dolor de oídos; son inmunes si bien llevan dentro dolor y sufrimiento indecibles".

sábado, 7 de marzo de 2009

Hoy habla.


Hoy habla Emilio Lledó y su obra El Epicureismo.

"La filosofía tiene que consistir en un ejercicio múltiple de humanización y libertad. Humanización quiere decir conciencia de los límites reales de la vida, reconocimiento del carácter corporal de la existencia y reflexión inmediata y audaz sobre la estructura misma del hecho humano. Libertad quiere decir desarraigo de todos aquellos nudos ideológicos, mitos, ritos religiosos, prejuicios culturales, interpretaciones tradicionales, aposentadas sin crítica en el lenguaje y transmitidas inercialmente en la paideia y en los usos sociales".

martes, 3 de marzo de 2009

Michel de Montaigne.



Filósofo humanista francés nacido en Burdeos en el año 1533 y fallecido en su castillo el 13 de septiembre de 1592.

De su familia heredó un título y unas propiedades que le permitieron vivir de las rentas. De su amigo Etienne de la Boetie heredó una estupenda biblioteca.

A los 38 años decide olvidarse de los honores y de las preocupaciones mundanas y se encierra en su castillo y dentro de su castillo en una apartada torre, rodeado de libros y de inscripciones en latín. Su único objetivo es filosofar, su única meta conocerse a sí mismo.

En 1580 manda imprimir por primera vez sus ensayos. Una obra heterogénea, pero con un nexo común: la personalidad única de su autor. Una obra extensa, resultado de 10 años de encierro, tiempo suficiente para reflexionar sobre muy diversos temas, en la que fluye con naturalidad el estoicismo, el escepticismo y el epicureismo.

Montaigne se hace popular en vida y es agasajado por papas y reyes. Aunque el escriba a menudo sobre la indiferencia ante los honores mundanos, no rechaza el reconocimiento de su obra. En definitiva, nada de lo humano (vanidad incluida) le es ajeno o, en sus propias palabras, "cada hombre lleva entera la forma de la condición humana".

Muy a su pesar, pues por olgazanería y temple no le resulta de su agrado, es elegido alcalde de su ciudad, Burdeos. Cargo que ocupa hasta que una epidemia de peste le hace huir hacia lugares más seguros con el objetivo de salvaguardar el más preciado bien que poseemos: nuestra propia vida.

Abandona el mundo de los vivos, como ya dije al principio, en 1592, aunque no definitivamente puesto que su ser y su esencia fluyen, a través de los siglos, por medio de sus Ensayos.

Los Ensayos constituyen un continuo escrutinio de su ser. Una obra que puede entenderse, en el peor de los casos, como un ejercicio extremo de egocentrismo. En el mejor de los casos podemos leer los ensayos como la obra de una persona obstinada en la máxima socrática de conocerse a si mismo con el fin de lograr que el ser (uno mismo) y el existir confluyan de la manera más perfecta posible.

Para ello se sirve tanto de su propia experiencia como de un profundo conocimiento de la cultura y de los autores clásicos.

Acepta sin tapujos, y en grado máximo, su condición humana, contentándose con lo que es, reconociendo sus límites.

En definitiva, la aportación más significativa que Montaigne hace a la filosofía y a la historia es poner al hombre en su lugar, sin exaltar, ni denigrar, su figura. Somos, ni más ni menos, lo que somos. Desear ser otra cosa es tan lícito y natural como ingenuo y absurdo.

Imagen tomada de Wallig

martes, 24 de febrero de 2009

De paseo (I).

Esto no es más que un corto paseo, rodeado de cadáveres, diseccionando cuerpos, durmiendo, soñando, follando en una fría morgue. Y cuando despertemos ¿qué pasará cuándo despertemos? Nada, ya no estaremos aquí.

La diferencia entre la vida y la muerte es la verticalidad y la horizontalidad, el cuerpo y el humus, el ser esto (poco) o el no ser nada. Y ¿qué es ese poco que somos?

Una capacidad, la capacidad de elegir. Mientras vivimos tenemos el poder de elegir, cuando fallecemos es la naturaleza la que elige por nosotros; entramos a formar parte de un proceso de descomposición que poco o nada tiene que ver con nuestros deseos, es absurdo oponer resistencia, pues la resistencia es un atributo que pertenece al mundo de los vivos.

Y sin embargo aún estando vivos, aún permaneciendo en pie, son muchas las veces en las que dejamos que sean otros los que elijan por nosotros, compramos deseos ajenos, acatamos pasivamente las órdenes que vienen de entidades autoproclamadas superiores. En una frase: sin elección, sin deseos propios y sin resistencia mortificamos nuestro cuerpo, zombificamos nuestra propia existencia, sonreimos incapaces de ver, escondida detrás de un trocito de carne, nuestra propia calavera: el futuro.

Al final del camino está la muerte, todo lo que nos sucede nos sucede de camino. ¿Cómo renunciar entonces a disfrutar de este corto paseo?

jueves, 19 de febrero de 2009

Huelga general en Lebrija.


Ayer hubo una huelga general en Lebrija (Andalucía) convocada por la CNT y secundada por el 90 % de su población (Lebrija cuenta con nada menos que 26000 habitantes). Los motivos contra el paro, la crisis y por la transparencia en las mesas de contratación del Servicio Andaluz de Empleo y del Ayuntamiento.

Ningún medio de comunicación masivo se hizo eco de esta noticia: ni Lebrija ni la CNT parecen existir, por algo tan sencillo como que esta huelga no fue secundada ni por IU, ni por cece oo, ni por UGT; organizaciones que de cara a la galería estan del lado de los trabajadores y del proletariado.

Ingestión hasta el hartazgo de actualidad morbosa (caso Marta) y de descubrimientos de la polvora (tramas de corrupción) y silencio sobre una realidad que incomoda.

El movimiento anarquista únicamente interesa a los medios de comunicación cuando protagoniza “actos vandálicos”: de acuerdo a una imagen estereotipada, acomodaticia a los intereses de una democracia burguesa y de fácil digestión para el lector medio . Poco importa que a lo largo de la historia el anarquismo, mediante acciones e ideas, haya estado detrás de logros tan importantes como los subsidios de desempleo o la jornada laboral de 40 horas semanales.
Más información en Kaosenlared.

martes, 10 de febrero de 2009

Bebe y goza.



"Bebe y goza, porque cuando estés muerto serás así."
Heródoto.

Puesto que la naturaleza ha querido que muramos, saciémonos de vivir. Abandonemos la vida con la satisfacción de saber que hemos aprovechado al máximo del primero al último de nuestros días. Que nada nos detenga hasta el último, y definitivo, choque de trenes.
Desaparezca, pues, el dolor, difuminado en la eterna falta de sensaciones. Desacralicemos todas nuestras ideas y aspiraciones, ya que son de un tamaño mayor que nosotros mismos. Lo que hoy creemos controlar, mañana nos desborda. Despreciemos el lujo y las apariencias; pertenecen al mundo de los vivos en el cual estamos simplemente de paso, de transito hacia la nada.
Subete a unos patines, implánta silicona a tu ego. Respirar, correr, sí, pero no con el objetivo de llegar a alguna parte. Nuestra única aspiración es vivir y, mientras vivimos, nuestra única meta es colmar nuestros deseos. Elijamos por nosotros mismos la forma de vida que más se ajuste a nuestro ser. Tomemos como modelo a todos aquellos sabios que nos han recordado que lo único que poseemos es el aquí y el ahora. La nada ha decidido que nos convirtamos en carne.
Defendámonos de aquellos que nos quieren acuchillar con sus falsas profecias. de aquellos que dicen saber de nuestra vida más que nosotros mismos. Abominemos a todos los que empiezan su discurso con la dichosa frase "si yo fuera tu..." Mientras vives nada es más grande que tu, el poder es simple apariencia y debes aborrecer las apariencias.
Goza, y procura el goce del prójimo como el tuyo mismo.

sábado, 7 de febrero de 2009

Al fondo a la derecha está el abismo.

A menudo, en las refriegas dialécticas, se intenta acabar con el adversario advirtiéndole de una posible, o flagrante, contradicción en sus argumentos. Quien actua así se olvida que el hombre es, en sí mismo, una contradicción, o cuando menos un ente dialéctico en continuo movimiento.
Somos poco más que un momento, que este momento. Seres que aparecen en un lugar y en una época dentro de un devenir histórico.
Existimos, nos buscamos a nosotros mismos y, cuando creemos encontrarnos ya es demasiado tarde, pues o bien hemos desaparecido o bien nos hemos convertido en otro.
Nos transformamos mientras vamos dando paseos a lo largo de la vida, arrastrando nuestras victorias y nuestros fracasos, rodeados por la nada y el vacio, al borde de un precipicio al que, por naturaleza, acabaremos arrojándonos.
Esa es la auténtica y profunda contradicción humana: el haber nacido para morir. Contradicción en la cual participamos todos, sin excepción, como ya advirtieron en su día unos cuantos autores clásicos.

sábado, 31 de enero de 2009

Vidas grises al servicio del mal.


La simple observación de nuestro entorno, ampliada por la información que recibimos a través de los medios de comunicación, prueba que siempre existirán personas dispuestas a realizar el trabajo sucio sin pestañear, bien bajo cualquier pretexto del tipo “yo sólo cumplía ordenes” o por una triste compensación económica.

Hará unos pocos meses salía publicada en El País una noticia que daba cuanta de la existencia de un tal Pedro Urraca, policia al servicio de Franco en los tiempos posteriores al fin de la Guerra Civil. Cumplía la misión de perseguir y capturar, en colaboración con la Gestapo y el Gobierno de Vichy, a políticos de la República que habían conseguido huir a Francia. Era un simple trabajador, un policía al servicio del Estado. Un gris, pero eficiente, funcionario encargado de hacer bien su trabajo, sin importarle las consecuencias. Aunque seguramente también orgulloso por motivos ideológicos.

En numerosos países existen y existirán secretarios de juzgados que firman sentencias de muerte. Ellos ni juzgan ni ejecutan, pero su papel administrativo es indispensable para que una persona acabe siendo asesinada con una inyección letal, fusilada o ahorcada.

Siempre va haber personas dispuestas a interpretar el papel de Pepe Isbert en El verdugo, pero en la vida real. Si no es una persona es otra, pero siempre va a haber alguien dispuesto a realizar el trabajo sucio sin pestañear.

Ayer salía la noticia de que en Pirelli habían despedido a 257 trabajadores. Habían recibido la carta de despido en el momento de entrar a trabajar, de la mano de unos guardias de seguridad contratados para la ocasión. Qué trabajo más penoso, ridículo y, seguramente, mal pagado.

Estos son sólo unos pocos, y quizás anecdóticos, ejemplos de que la sociedad funciona gracias a gente que bien por acción, por omisión o por dinero tiene las manos manchadas de sangre y la conciencia limpia.

lunes, 19 de enero de 2009

Tiempo de crisis, llueven cuchillos.

Mucho tiempo atrás, mucho antes de que Jesús de Nazareth cambiara el rumbo de la historia, los griegos comenzaron a adorar a la diosa Tyche, la caprichosa Fortuna para los Romanos. El paso de la Grecia clásica a la Grecia helenística supuso un gran trauma para los habitantes de las Polis griegas. Las preocupaciones, temores e incertidumbre de los ciudadanos griegos crecían al mismo ritmo que las conquistas de Alejandro en Asia. Ya nadie se sentía seguro en su casa. "Siempre que el espacio se ensancha, el alma se tensa."

Tiempo de crisis, llueven bombas de racimo.

Ya nadie puede creer en el advenimiento de un nuevo mesias. Dios ha muerto o definitivamente ha dado la espalda a los humanos. Hace siglos que ha perdido la fe en la especie humana, si es que alguna vez la tuvo. El capitalismo salvaje de los últimos dos siglos indigesta a los cientos de millones de personas que no tienen ni una miga de pan que llevarse a la boca. La fortuna se ha metamorfoseado en una blackberry en el bo
lsillo de un político o de un empresario. La deslocalización hace que alcemos nuestra mirada hacia los agujeros negros del espacio. Casi nadie esta a salvo en el planeta tierra. Al menos mientras siga existiendo gente que se cree con el derecho de matar y de arruinar la vida de otra gente.