Este es tan sólo un extracto de lo que Michel Onfray nos dice de las enseñanzas del maestro Epicuro en su libro Las sabidurías de la antigüedad, primera parte de una obra en seis volúmenes titulada Contrahistoria de la filosofía.“El filósofo no produce conceptos o pensamientos por el placer de verlos funcionar correctamente, como un mecanismo inteligente y bien aceitado, sino que tiende a la materialización, a la producción de efectos concretos en una vida completamente real, la de todos los días.”
“La vida vale menos por la cantidad que por la calidad. Breve pero intensa y filosófica, tiene más consistencia que larga e ingenua. Vivir bien conduce a morir bien. Y la tarea del filósofo no reside tanto en parasitar su vida cotidiana con la pulsión de la muerte como en organizar una perpetua celebración de la pulsión de la vida.”
“En realidad los dioses funcionan a la manera de un ideal de la razón kantiana: modelos para conducir la meditación y la acción epicureas. Exentos de dolores, bienaventurados, impasibles, autosuficientes, autónomos, indiferentes respecto de todo lo que no sea ellos mismos, desprovistos de pasiones, invitan a los hombres a ocuparse de ellos al tiempo que se desatienden absolutamente de su porvenir y su destino.”
“Una vez lograda la excelencia hedonista, una vez que el contrato hedonista ha hecho posible la comunidad, su sello es la amistad. Entre amigos, el aliento de los dioses pasa y distribuye la dicha de los placeres de la ausencia de perturbación, pero también del goce de estar juntos. La dulzura, virtud cardinal en epicuro, alcanza entonces su plenitud: voluntad de alegría para dos, interes bien entendido y prodigalidad afectiva compartida, capital de una fuerza incalculable, reducción de la soledad solipsista en que vive todo el mundo. El valor de la amistad reside en las magnificas potencialidades que supone.”
“No se vive una vida filosófica en solitario, ni tampoco en cualquier compañía.”

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